domingo, 1 de octubre de 2017


Eres del lugar donde recoges la basura.
Donde dos rayos caen en el mismo sitio.
Porque viste el primero, esperas el segundo.
Y aquí sigues.
Donde la tierra se abre y la gente se junta.

Otra vez llegaste tarde: estás vivo por impuntual,
por no asistir a la cita
que a las 13:14 te había dado la muerte,
treinta y dos años después de la otra cita,
a la que tampoco llegaste a tiempo.
Eres la víctima omitida.
El edificio se cimbró y no viste pasar la vida ante tus ojos,
como sucede en las películas. ç
Te dolió una parte del cuerpo que no sabías que existía:
a piel de la memoria, que no traía escenas de tu vida,
sino del animal que oye crujir a la materia.
También el agua recordó lo que fue cuando era dueña de este sitio.
Tembló en los ríos.
Tembló en las casas que inventamos en los ríos.
Recogiste los libros de otro tiempo,
el que fuiste hace mucho ante esas páginas.

Llovió sobre mojado después de las fiestas de la patria,
Más cercanas al jolgorio que a la grandeza.
¿Queda cupo para los héroes en septiembre?
Tienes miedo. Tienes el valor de tener miedo.
No sabes qué hacer, pero haces algo.
No fundaste la ciudad ni la defendiste de invasores.

Eres, si acaso, un pordiosero de la historia.
El que recoge desperdicios después de la tragedia.
El que acomoda ladrillos, junta piedras, encuentra un peine,
dos zapatos que no hacen juego, una cartera con fotografías.
El que ordena partes sueltas, trozos de trozos, restos, sólo restos.
Lo que cabe en las manos.

El que no tiene guantes.
El que reparte agua.
El que regala sus medicinas porque ya se curó de espanto.
El que vio la luna y soñó cosas raras, pero no supo interpretarlas.
El que oyó maullar a su gato media hora antes y sólo lo entendió con la primera sacudida,
cuando el agua salía del excusado.
El que rezó en una lengua extraña porque olvidó cómo se reza.
El que recordó quién estaba en qué lugar.
El que fue por sus hijos a la escuela.
El que pensó en los que tenían hijos en la escuela.
El que se quedó sin pila.
El que salió a la calle a ofrecer su celular.
El que entró a robar a un comercio abandonado y se arrepintió en un centro de acopio.
El que supo que salía sobrando.
El que estuvo despierto para que los demás durmieran.

El que es de aquí.
El que acaba de llegar y ya es de aquí.
El que dice "ciudad" por decir tú y yo y Pedro y Marta y Francisco y Guadalupe.
El que lleva dos días sin luz ni agua.
El que todavía respira.
El que levantó un puño para pedir silencio.
Los que le hicieron caso.
Los que levantaron el puño.
Los que levantaron el puño para escuchar si alguien vivía.
Los que levantaron el puño para escuchar si alguien vivía y
oyeron un murmullo. Los que no dejan de escuchar.


-Juan Villoro "El puño en alto"

Patti Smith o la mujer a contracorriente

Hace tres semanas estuve en la Casa Azul, donde vi en una de las paredes la letra de la canción “Noguchi’s Butterflies” de Patti Smith, me gustó porque en ella percibí la historia que la casa cuenta sobre Frida Kahlo, lo que no estaba ni cerca de imaginar es que días después escucharía a la propia Patti hablar de lo honrada que se sintió al haberla visto ella misma, también en su más reciente visita a la Casa Azul.

La tarde del sábado Patti reunió a más de dos mil personas en la Casa del Lago, a quienes nos hizo corear la canción junto con ella después de haber compartido que fue el resultado de haberse encontrado con la colección de mariposas que se observan en la parte superior de la cama que pertenecía a Diego Rivera.

La panorámica de la cama de Rivera no fue lo único que inspiró a Patti, también surgió un poema llamado “Red Song” después de contemplar el trabajo del pintor en la Secretaría de Educación Pública, con ello nos confesaba la conexión tan fuerte que siente con este país pero también su gran creatividad; mientras hablaba de lo inspirada que se había sentido al visitar estos lugares, no pude evitar pensar: ¡Qué genia! de la visita a un lugar le es tan fácil escribir un poema o una canción, ya quisiera yo tener esa facilidad para escribir.
Caí en la cuenta de la gran artista que estábamos viendo en el escenario, ya que nos movía solo con sus letras, su voz y su guitarra.
México significa, me atrevo a decir, el lugar en donde ella se encuentra con otros artistas, pero también, con el recuerdo de aquellos que han sido parte importante de su vida, personas con las que compartió algún tiempo y que ya se han ido, como es el caso del dramaturgo Sam Shepard, o personas que vivieron en tiempos y lugares diferentes a los que Patti vivió pero que han dejado una huella vital en sus memorias y en su trabajo, como es el caso del escritor Roberto Bolaño. Este último fue la razón de su visita a la Casa del Lago, un lugar que el chileno solía frecuentar cuando vivió en nuestro país en los años 70 y por tanto simbólico para todos sus lectores. La presentación fue un homenaje en conjunto con la galería Kurimanzutto, donde los presentes tuvimos la oportunidad de escuchar el poema “Hecatombe" en voz del también escritor Juan Villoro, quien fuera amigo de Bolaño y a quien Patti pidió leer el poema en español. Más tarde llegó el recuerdo de Sam Shepard, Patti contó que habían planeado recorrer México juntos, lamentablemente eso no sucedió pero ella le escribió una canción y quiso interpretarla ese mismo día, también como homenaje a quien fuera su pareja en la juventud.
Mientras la escuchaba cantar me di cuenta de que Patti no solo es una leyenda musical sino también un símbolo de la resistencia y que ahí, antes que la artista se presentaba la persona, una persona que ha dedicado su vida a ir a contracorriente y que a los setenta años sigue expresando su repudio ante las injusticias e interponiendo los recuerdos a las ausencias a través de la música y la literatura, siendo firme en sus convicciones. Su manera de encarar al tiempo y a los tiranos es, ha sido y será siempre la palabra y la música, lo cual puso de manifiesto al enviar un mensaje de solidaridad a las madres y los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
Patti cerró su presentación con “People have the power”, pidiéndonos tener presente que los mexicanos también somos resistencia y que tenemos ese poder del que habla en su canción. Espero que sus palabras retumben más allá del lugar y el momento en el que fueron dichas, que la presencia y resistencia de Patti Smith hagan eco en este lugar que significa tanto para ella.

Casa del Lago, CDMX. 02/09/17


domingo, 17 de septiembre de 2017

"Las cosas que pasan con el cuerpo de las mujeres, es un error minorizarlas, es un error empujarlas al campo de la intimidad, consideradas como residuos de la política. Es indispensable que veamos lo que nos pasa a las mujeres como termómetro de los tiempos, como una forma de diagnosticar la fase de la economía por la que estamos atravesando y la crueldad creciente, no solamente en la manera de dar muerte, la crueldad moral con la violación, sino también la manera de despachar los cuerpos, de dejar los cuerpos en basureros, en bolsas de basura.

Son todas formas que están en aumento y que tienen que ver con una pedagogía, o sea enseñar el desprecio a la vida y enseñar a la gente que estamos en un mundo de cosas, donde las cosas dominan la vida y donde los cuerpos son cosas… y las cosas no sienten. Aprender a no sentir, aprender a no sufrir, aprender a soportar el dolor, que es una característica de todos los entrenamientos militares, el callo del cuerpo, soportar el dolor del cuerpo propio y después ser absolutamente insensibles al dolor ajeno es indispensable para esa fase, es una pedagogía necesaria en una época en que la personalidad modal, la personalidad más funcional de todas a la economía de la época (que es una economía de dueños), es la personalidad no empática; donde el otro es cosa, donde el otro es instrumento para algo, donde la persona es incapaz de ponerse en el lugar del otro.

En un mundo como este, en donde la acumulación traspasó todos los limites la premisa es: necesitamos una gente que pueda matar, que pueda ser matada y para la cual la vida valga muy poco, donde la crueldad no signifique mucho, que esté acostumbrada a un paisaje donde la crueldad es parte natural del ambiente."

-Rita Segato "Contra-pedagogías de la crueldad"

sábado, 3 de junio de 2017

Bajo una estrella

Perdona, azar, que te llame necesidad.
Perdón, necesidad, si al tenerte me equivoco.
Perdonen, difuntos, que apenas los recuerde.
Perdón, tiempo, por todo lo que se me escapa en un segundo.
Perdóname, viejo amor, que el nuevo me parezca el primero.
Perdónenme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonen, heridas abiertas, que acabe de pincharme
el dedo.
Perdónenme los que claman desde el abismo por
escuchar ese disco de minueto.
Perdónenme, los que corren en las estaciones, por quedarme
dormida al amanecer.
Perdón, esperanza azuzada, porque a veces estalle
de risa.
Disculpen, desiertos, por no ofrecerles ni una gota
de agua.
Y tú, halcón, idéntico desde siempre, enjaulado,
que miras fijamente el mismo punto,
perdóname, aunque seas un pájaro embalsamado.
Discúlpame, árbol cortado, por las cuatro patas
de la mesa.
Perdón, grandes preguntas, por darles respuestas
fútiles.
Verdad, no me hagas demasiado caso.
Trascendencia, muéstrate generosa.
Soporta tú, misterio del ser, que no haga más que
deshilvanar tu solemne velo.
No me condenes, alma, por tenerte tan rara vez.
Todo, perdóname si no estoy en todas partes.
Me disculpo frente a todo por mi incapacidad de ser
cada uno o cada una.
Sé que mientras vivo, nada me justifica,
pues yo mismo soy mi propio obstáculo.
Lenguaje, no me tomes a mal por servirme de tus
patéticas palabras
y luego empeñarme en que parezcan ligeras.

-Wislawa Szymborska

martes, 16 de mayo de 2017

En el nombre de los recuerdos




A Juan Rulfo


Higinio lleva dos semanas desmemoriado, no se acuerda quién es y porqué está aquí con nosotros. Hay días en los que se le olvida cómo hacer la siembra, le tenemos que ayudar del diario pa´que el patrón no lo corra o le pague menos, le tenemos que ayudar porque tiene mujer e hijos. Mi papá y yo tenemos a mi mamá y a mis hermanas, nosotros somos dos aquí trabajando fuerte pa´mandarles el dinero y que coman, aunque también son dos los años que no las vemos, desde que yo tenía 8 y era un poco más chamaco. A veces me da miedo que se me vayan a olvidar sus caras y sus voces, que ya ni sepa cómo son. No sé cuándo habrá que irse de aquí pero por mientras, aquí nos quedamos, así dice mi papá.

Nadie sabe bien qué le pasó al Higinio, unos dicen que esa noche se topó con las ánimas que andan rondando estas tierras y les roban el alma a los cristianos que se encuentran, que a él le perdonaron la vida pero lo dejaron sin recuerdos, sepa porqué. Otros dicen que nomás fue que se pegó en la cabeza porque se cayó de borracho, la verdad no sabemos y él no nos sabe decir, lo único que se hizo fue ponerle alcohol en la herida y limpiarle la sangre. Dice mi papá que aunque todos los jornaleros nos hubiéramos cooperado pa´pagar el doctor no nos hubiera alcanzado, además que aquí ni hay de esos matasanos cerca. Cuando yo me enfermé de la panza el patrón le dijo a mi papá que no había cómo hacerle, que él no cubría gastos de salud y que además era nuestra culpa por andarnos tomando el agua puerca del arroyo... puerca, como la conciencia del patrón, así dijo mi papá.

Y es que aquí no hay otra agua que nos podamos tomar sin que se la cobren a uno, no hay nada que no se pague, ni siquiera la tantita calma que buscamos cuando no estamos trabajando, nos cobran hasta el rato que uno busca pa´olvidarse de que al otro día tiene que levantarse temprano a seguir la siembra de chiles y pepinos, porque es todo lo que crece aquí junto con la tristeza y los recuerdos, eso dice mi papá, que en este lugar lo que enraíza es la tristeza, los recuerdos y de a veces el coraje. 

Para estar poquito contento, uno tiene que acostarse en su lugar dentro de la casa y aunque haya mucho lodo, olvidarse y mirar el techo imaginándose cosas bonitas, cosas como que uno puede jugar donde sea sin que lo regañen, que uno tiene una cobija grandota y que su mamá lo abraza; eso hago yo porque no tengo de otra. Ya me hubiera yo cansado de correr con los demás niños por todo el terreno pero al patrón no le gustan nuestros gritos y nos cobra si encuentra algo pisoteado o quebrado.

La vez que estuve más contento fue el día que cumplí los 10 años, nos fue rete bien con la comida y hasta música hubo, nos reímos todos, bueno, todos menos el Higino que ya estaba en su cancha descansando la cabeza porque la noche antes fue que lo desmemoriaron.

Me acuerdo que esa noche el frío arreció como nunca, se me congelaron toditos los huesos, hasta ni sentía la carne, lo único que me andaba recorriendo todo el cuerpo era el miedo, anduve pensando que qué tal que a lo mejor el lodo, de tanto que ya había adentro de la casa, me tragaba completito cuando todos estuvieran bien dormidos y nadie se daba cuenta, qué tal que cuando mi papá despertara ya no me hallaba y se olvidaba de mí; así anduve piense y piense toda la noche:

-Papá, pá, apá- susurré quedito pa´que no me escucharan los otros, lo sacudí recio pa´que se despertara rápido.

-Eh, ¿qué quieres, chamaco? duérmete ya, ¡ándale!

-Tengo frío... oye, si nosotros nos vamos de aquí, si nos desaparecemos o nos morimos, ¿quién nos va a recordar?

-¿Cómo? ¿Morirnos dices? no nos vamos a morir, no seas tarugo. Además, no por nada somos dos, si yo me muriera para eso estás tú, pa´que me recuerdes, y si tú... que dios no lo va a permitir, yo te recordaría siempre, pero ya está bueno... ¡ni de broma lo digas, pues! quítate esas mensadas de la cabeza y ya acuéstate que nos va a agarrar la mañana aquí, ándale.

Mi papá se volteó y se tapó la cara con un cartón, yo me volví a acostar pero todavía tenía como una temblorina bien agarrada al cuero, cerré los ojos y me repegué más a él pa´ver si así, después de un ratito ya se iba el miedo y de paso el frío. Tal vez fueron los recuerdos, que querían apretarse conmigo pa´que nunca los soltara, que me andaban pide y pide que no los dejara.

Ese día en la mañana nos habíamos levantado tempranito a darle a la siembra, me quería apurar porque Higinio me dijo que me iba a dar un regalo por mi cumpleaños, uno que era de parte de él y de mi papá. Cuando terminamos la jornada, se fue hecho la mocha al pueblo pa´traerlo, antes de irse me dijo: -Andate listo pa´recibirlo mañana- y me dieron más ansias de saber qué era. Después de eso no lo volvimos a ver hasta en la noche, mi papá y yo apenas si empezábamos a pegar el ojo de nuevo cuando escuchamos ruidos afuera, era el señor Pedro que lo traía casi arrastrando y con su chipote en la cabeza, nos dijo que se lo encontró tirado en medio del camino junto a una botellita de tequila que ya estaba toda regada en el suelo, que también había un carrito y una playera nueva, luegito supe que esos dos eran mis regalos.

El señor Pedro le dijo a mi papá que también vio pisadas del caballo del patrón, que estaba enojado porque el Higinio ya le debía mucho dinero de las cosas que se llevaba de la tienda y no podía terminar de pagar nada, que todo su trabajo del mes no le iba a alcanzar pa´terminar de saldar la cuenta. Le dijo a mi papá que el patrón también andaba por ahí, por donde el Higinio y que se hicieron de palabras. Sepa qué fue pero al otro día el patrón nos mandó unos pollos rostizados y la música pa´festejar mi cumpleaños, fui rete feliz.

Mi papá dijo que al patrón lo rondó la culpa y que nosotros no podemos decir nada, que hay cosas que se tienen que callar, hacer como que no las sabemos pa´que no nos vaya más mal, que a veces el infierno es más profundo cuando el diablo tiene cola que le pisen, eso dijo mi papá. Yo no le entendí pero creo que ese día siempre lo voy a tener bien fresco en la cabeza. 

Extraño rete harto que el Higino me diga que le recuerdo a su hijo el mayor, extraño que me diga: ¡Cómo te me figuras a mi niño, tú Salvador! y que me traiga dulces de la tienda. Ojalá ya se ponga bueno y se acuerde de todo, ojalá que ya a ninguno nos vuelvan a desmemoriar, que no nos quiten los recuerdos porque es lo único que tenemos.